domingo, 15 de enero de 2017

El resumen del crudo invierno



Tras unas semanas de descanso navideño, y después de elaborar nuestros propósitos del nuevo año, de cargar pilas y de tener agenda nueva, es el momento de empezar de nuevo con la costumbre del resumen dominical. Ya sabéis: algunos enlaces, cuatro reflexiones y las ideas que más nos han gustado de los últimos días.

Esta vez hay un poco de todo, y como siempre, nos dejamos las palabras y pasamos a la acción. Gracias por seguir ahí. Ya llega el primer resumen semanal de la blogosfera sanitaria de 2017:

Empezamos con lo importante. Hace unos días nos dejó Manuel Oñorbe, un referente de la salud pública en España, que además de ser director general hace unos años, fue el impulsor de la mítica Revista de Administración Sanitaria. Os recomendamos leer el artículo Fernando Lamata o esta noticia de Diario Médico.

José María Lloreda, pediatra y bloguero, escribe sobre humanización. El inicio de su post resume perfectamente el texto completo: "La Humanización de la Medicina está de moda, y como todas las modas, suele morir joven". Podéis leerlo en su blog Mi reino por un caballo.

Julio Mayol es cirujano, gestor sanitario, bloguero y mil cosas más. Para conocer su visión del mundo de la gestión, la innovación y la calidad, no os podéis perder la entrevista que le hacen en la web Cardioteca.

En México siguen con su lucha por reducir la epidemia de obesidad. Su nueva propuesta es que los gastos por acudir al nutricionista sean deducibles en la declaración de la renta. La noticia la hemos visto en El Universal, gracias a Taite Cortés que nos avisó vía twitter. Por cierto, Taite escribió un interesante post en octubre de 2015 sobre la comunicación en temas de prevención basado en un caso real de México.

Una cosa es elegir a los mejores para trabajar en la sanidad pública, otra elegir solo a "mis amigos o mis compañeros". Algo huele a podrido en algunos servicios de salud cuando podemos leer noticias como esta, acerca del elevado número de internistas de un hospital de Valladolid que han aprobado un examen de oposición para ser personal fijo. Mónica Lalanda lo expresa muy bien con una de sus viñetas en la sección Viñetología de Acta Sanitaria.

Mucha gente aún se pregunta por el famoso Internet de las cosas (IOT en sus siglas en inglés). Para entenderlo mejor con dos ejemplos reales, podéis leer la historia de la cama y el cepillo de dientes en esta entrada de Enrique Dans.

Iñaki da en el clavo con el tema de la calidad en las organizaciones sanitarias. Un modelo que, muchas veces, depende más de la auditoria de turno que de las ganas constantes de mejorar. Como siempre, su reflexión y la viñeta que lo resume todo la podéis leer en Sobrevivirrhhé.

Educación y uso adecuado de los servicios sanitarios siempre deberían ir de la mano. La historia que nos cuenta Ángel, el médico de Cañada Rosal, en este enlace es un gran ejemplo, así que todos a leer su artículo. Además, como nos recuerda Rafa Bravo, los expertos internacionales llegan a las mismas conclusiones que Ángel.

El inicio de año en el mundo sanitario se asocia a una sola palabra: gripe. En este entorno de caos y de falta de planificación, nada como unas pinceladas de sentido común del blog Médico Crítico: en esta entrada, Javier Padilla propone unas medidas anticolapso; en esta otra entrada, habla de gripe, y de gestión, y de política sanitaria, y de algunas cosas más.

Lo llaman innovación frugal, y es sencillamente el fruto de unir las medidas lowcost con la creatividad. Por ejemplo: una centrifugadora para separar el plasma que está elaborada con papel, unas pajitas de plástico y un poco de hilo. De esta forma es posible creer que ya existan laboratorios de química que cueste menos de cinco euros. Podéis leer esta noticia en MIT Technology Review o el artículo de Nature Biomedical Engineering

¿Realmente la atención primaria es capaz de incrementar la esperanza de vida? Justo unos días antes de que cambie el presidente de Estados Unidos, en el blog de Kevin MD publican esta entrada sobre atención primaria, salud y la necesidad de cambiar de una vez por todas el modelo norteamericano.

Hay vida profesional más allá del ombliguismo. En el mundo de la enfermería, varios blogueros se plantean si 2017 será el año del #ombligOUT. En el blog de La Comisión Gestora se lo plantean como un propósito. En la misma línea, Enferdocente propone pasar a la acción, ya que los lamentos no arreglan nada.

Interesante artículo en BMC Medical Education sobre el uso de whatsapp como herramienta docente para estudiantes de medicina. El estudio analiza seis grupos de whatsapp y propone algunas recomendaciones para extender su uso.

Algunos titulares asustan y el de este artículo publicado en The New York Times es uno de esos: How social isolation is killing us. Los riesgos del aislamiento social en un entorno tan hiperconectado deberían hacernos pensar sobre la necesidad de mantener y crear vínculos que nos ayuden a seguir.

Acabamos con una señal... La primera, la definitiva.

jueves, 12 de enero de 2017

La satisfacción del paciente: prioridades y excesos


Llevamos unos años en los que la opinión del paciente, recogida a través de encuestas o entrevistas, tiene un peso muy importante en la gestión sanitaria y en el comportamiento de las organizaciones y los profesionales. Y más aún cuando una parte de los incentivos económicos dependen de la satisfacción de los pacientes.

Sin embargo, y teniendo en cuenta que alguno de los elementos que influyen en la satisfacción del paciente no son estrictamente técnicos o profesionales, y dependen más del entorno, la hostelería o la prescripción, la influencia de estas encuestas no es lógica en ocasiones. De hecho, ya hay algunos artículos que se plantean si la satisfacción del paciente puede tener consecuencias negativas en la calidad de los cuidados y la seguridad del paciente.

Una encuesta realizada por la web Emergency Physicians Monthly mostró en 2009 algunos resultados muy llamativos: el 40% de los médicos entrevistados manifestó haber cambiado algún tratamiento para conseguir una mejor puntuación, y un 67% de estos señaló que el tratamiento pautado no era clínicamente necesario para el paciente.

En este artículo publicado en la revista Plastic and Reconstructive Surgery se preguntan si el excesivo énfasis en la satisfacción del paciente puede acabar provocando que nos centremos más en decorar la consulta o poner en marcha un comedor gourmet que en ser mejores profesionales o realizar las mejores técnicas. Tal y como señalan los autores:

The focus on patient feedback has already skewed hospital administrators’ agendas, and long-term hospital plans now center on renovating the physical buildings, elevators, lobbies, and patient floors, and also investing in luxuries such as valet parking and gourmet meals. One could argue that these costly expenses have more to do with the perception of health care quality rather than actual outcomes.

Este comportamiento defensivo para evitar perder incentivos y no aparecer el último en la clasificación acaba provocando que se eviten ciertas conversaciones incomodas y se acceda a la prescripción de medicamentos innecesarios, como ocurre con los antibióticos. Al final, todo se reduce a aquella frase que tantas veces hemos escuchado: "dime como me pagas, y te diré como me comporto". No es un comportamiento habitual, pero el riesgo está ahí y puede ser que de tanto poner el acento en determinadas estrategias alrededor de la calidad percibida, olvidemos la parte técnica.

El punto medio, ese equilibrio entre la satisfacción y la calidad técnica, debe ser el eje de toda actuación y estrategia. Tal y como señala Sergio Minué en un reciente post, "Todos los servicios de salud han ido implementando medidas, a menudo ligadas a incentivos económicos, para reducir el tabaquismo o aumentar la prevención de enfermedades vasculares con antiagregantes. Pero ninguno ha hecho nada para fomentar una mejor relación entre profesionales y pacientes." Las modas no suelen ayudar pero es evidente que el paso del tiempo y los cambios sociales han provocado que haya otros factores a tener en cuenta de cara a evaluar los resultados del sistema sanitario. Y así, además de las medidas clásicas que aparecen en cualquier plan estratégico, hay otras que generan resultados positivos para el paciente (como la relación entre profesionales y pacientes, el trato y la escucha, la humanización, etc) y que deben ser tenidas en cuenta.

Sin embargo, centrar un buen porcentaje de los incentivos en estas medidas más centradas en el paciente, puede dar un mensaje equivocado a las organizaciones y profesionales. Se trata de un elemento esencial, tan esencial como otros (por ello el énfasis, ya que hace unos años era algo secundario o inexistente), pero no debemos olvidar el resto de elementos. El artículo de los cirujanos plásticos lo tiene muy claro:
Therefore, we should do as we always have: be dedicated to the care of each patient with all of our talents to the best of our ability with the understanding that no physician is perfect and some patients will be disappointed despite our best intentions.

martes, 10 de enero de 2017

Cuentos chinos para gestores sanitarios


La noticia tiene tela: resulta que en enero de 2004 un equipo de científicos chinos publicó en una revista que el virus H5N1 de la gripe aviar infectaba a cerdos. Sin embargo, dado que el artículo estaba en chino, apenas se enteró nadie hasta que en agosto de 2004 se publicó esta breve noticia en la revista Nature. Y de esta forma, un descubrimiento muy útil para los científicos que estudiaban esta cepa, estuvo más de 7 meses en una especie de limbo idiomático.

En el terreno de la gestión sanitaria ocurre algo parecido. A veces se publican análisis, buenas prácticas o incluso se dan premios a proyectos innovadores y se difunden en medios especializados, twitter y blogs. Y sin embargo, resulta que la misma idea, el mismo proyecto o una experiencia similar se puso en marcha 3 años antes pero apenas se difundió. En este caso el problema no es el idioma, sino el momento y la difusión.

Es decir, en 2016 se difunde en los medios una nota de prensa sobre el primer hospital que pone en marcha la unidad de atención Z. Se retuitea, los medios ponen el acento en el hecho de ser la primera vez que se pone en marcha dicha unidad. Y nadie recuerda que en 2014 comenzó su actividad la misma unidad en otro centro. Hubo una nota de prensa, pero apenas tuvo difusión. Y pocas veces miramos bien en la hemeroteca o preguntamos antes de lanzar la noticia. 

Por un lado el medallismo, la necesidad imperiosa de ser los primeros, nos lleva en ocasiones a evitar mirar hacia atrás y buscar experiencias similares. Que la realidad no nos arruine un buen titular. En otras ocasiones se trata sencillamente de no buscar información o no saber buscarla. Además, el hecho de que haya pocas bases de datos de buenas prácticas, de innovación, etc. dificulta encontrar la información adecuada. 

Lo de no saber leer chino parece un motivo suficiente para desconocer la evidencia, pero cuando esta se publica en castellano o en inglés... O quizás es que en el mundo de la gestión sanitaria no gusta mucho eso de buscar evidencia o experiencias, por eso siempre hay tantos proyectos piloto, porque no nos hemos molestado en mirar el estado del arte. Menos mal que cada vez hay más excepciones.

martes, 3 de enero de 2017

Artículos científicos al peso: algo hay que hacer


Vuelve la época de oposiciones y concursos para acceso a puestos fijos en los servicios de salud. Repasar temas de tu especialidad, recopilar la documentación para la fase de concurso y buscar cualquier papel que acredite aquel curso de hace 12 años... y es que un punto puede implicar que la balanza se incline hacia un lado o hacia otro.

Un apartado habitual en los baremos de la fase de concurso es realización de trabajos científicos. Lo más habitual es puntuar las publicaciones en revistas científicas nacionales e internacionales, sin especificar el tipo de revistas. ¿Es realmente un mérito adicional el hecho de publicar un artículo en una revista internacional o nacional? Pues depende.

La diferencia entre revista nacional e internacional es muy llamativa, y de hecho el artículo en revistas internacionales puntúa el doble que en las nacionales. No importa si la revista de fuera tenga diez lectores o un proceso de revisión endeble, ya que por el mero hecho de ser internacional ya supera a las revistas de aquí, incluso a esas que están entre las de mayor factor de impacto de su especialidad. ¿Es conveniente esa diferencia? ¿No se puede afinar más?

Otro aspecto llamativo (y escandaloso) de esta forma de puntuar es la existencia de las llamadas "predatory journal". Tal y como cuenta este artículo del blog Nada es Gratis, se trata de "aquellas revistas que, con una pretendida apariencia académica, están dispuestas a publicar cualquier artículo que reciban, independientemente de su calidad, a cambio de una módica suma de dinero". Es decir, las típicas revistas que te escriben pidiendo originales, e incluso te invitan a formar parte de su comité editorial, y que acaban aceptando artículos como el mítico "Get me off your fucking mailing list" cuya historia aparece en esta entrada. En resumen, revistas que publican cualquier cosa siempre que pagues sus tasas, y en las que las revisiones son inexistentes.

Las revistas sospechosas de utilizar estas prácticas poco científicas aparecen en este listado. Como se puede ver, hay más de 100 publicaciones relacionadas con la salud, la medicina, enfermería o farmacia. Lógicamente, si quiero publicar tres artículos en estas revistas, no hace falta que me esfuerce mucho, y si quiero ir a lo más sencillo (y vergonzoso) incluso puedo acudir a un generador de artículos científicos como este. Lo único es pagar las tasas de publicación y se acabó el problema: escribo cualquier cosa y me lo publican, y ya tengo unos puntos adicionales en el concurso.

¿De qué forma se pueden distinguir las revistas serias de las revistas "todo por la pasta"? Lógicamente, sería interesante que en los concursos-oposiciones para acceso a plazas fijas se diferenciara a las revistas valorando solo las que publiquen originales que han sido revisados adecuadamente, bien por estar indexadas o por tener un factor de impacto mínimo. Algo hay que hacer (y eso que el factor de impacto no nos gusta mucho)... De lo contrario nos encontraremos con casos como el que cuentan aquí de profesores universitarios cuya mayor parte de producción científica es en revistas menores (o en predatory journals), sin que nadie diga nada.

Hace unos días comentamos con nuestro bibliotecario de referencia la necesidad de que las bases de los procedimientos de selección para personal fijo contaran con un criterio más estricto y mas científico para puntuar realmente las publicaciones serias. De lo contrario, un artículo en International Archives of Medicine tendrá el mismo valor que uno en JAMA o en el BMJ

domingo, 1 de enero de 2017

Una revolución sin miedo


Llevamos años gritando sin voz, saltando de un sitio a otro, buscando un hueco que quizás no existe, y luchando contra molinos que parecen gigantes. Ellos no saben que son de barro, nosotros tampoco lo sabremos nunca. Y la vida sigue, entre ideas, mensajes, aforismos y una búsqueda constante del tuit perfecto (ese que mañana nadie recordará).

Hoy nos saltamos un capítulo, y nos vamos directamente a ese momento de la historia en la que pasan cosas, cuando el final empieza a verse desdibujado a lo lejos. Cuando todo es riesgo, pero hay velocidad, cuando todo es endeble pero las piezas del puzzle encajan de forma clara. No sabemos que hay detrás, y es muy probable que volvamos a los molinos de siempre, que confunden poder con capricho, que no entienden que los tiempos han cambiado, y que el futuro ya no lo escriben ellos. 

Este año 2017 proponemos otra revolución, como cada año. La que nos quite el miedo, la que cambie el rumbo, la que invite a hacer y la que se centra en una buena idea y la finaliza. ¿Empezamos?

 

viernes, 30 de diciembre de 2016

Apps de salud y mhealth: ideas y evidencia para mejorar


Algunas sociedades empiezan a ponerse las pilas en todo lo relacionado con la mhealth y el uso de apps y wearables para la mejora de la salud. Hoy os traemos varios casos muy interesantes:

1. La American Medical Association publicó recientemente unos principios básicos para promover la efectividad y seguridad de las apps. Entre otros principios, destacan el uso de la evidencia para el diseño, apps centradas en el paciente, portabilidad e interoperabilidad de los datos recogidos, cumplimiento de la normativa de servicios sanitarios. 

2. La Sociedad Española de Diabetes lanzó su decálogo sobre la utilización de apps en diabetes para profesionales y para pacientes. Está disponible en este enlace.

3. La American Heart Association quiso aportar un granito científico de arena y lo ha hecho publicando un extenso informe en la revista Circulation. La revisión se centra en la eficacia y utilidad de las apps para la reducción de peso, para incremento de la actividad física, para dejar de fumar, para autocuidados en diabetes, para personas con hipertensión y para personas con dislipemia. En todos los temas se revisa la evidencia publicada en el periodo 2004-2014 y se resumen las recomendaciones a la hora de diseñar o revisar apps que afecten a todas estas condiciones o patologías.

4. En España, uno de los casos de éxito en materia de recomendaciones para el diseño de apps es la Estrategia de Calidad y Seguridad en Aplicaciones Móviles de Salud de la Agencia de Calidad sanitaria de Andalucía. Además del Distintivo AppSaludable, difunden recomendaciones y otros recursos a través de su web.

5. Otro gran ejemplo es el portal AppSalut, promovido por TIC Salut. Incluye acreditación de aplicaciones, guías y recomendaciones, etc. Muy recomendable. 

6. Finalmente, la propia Unión Europea se ha lanzado a preparar unas guías de ayuda a la hora de desarrollar apps de salud. En 2014 se publicó el "Green Paper on mobile health". Este documento se sometió a consulta pública y se recibieron 211 aportaciones (16 de dichas aportaciones procedían de España). Además, la UE ha preparado dos documentos de desarrollo que actualmente están en fase de borrador:
- Un código de conducta sobre privacidad en el uso de apps móviles de salud. Se trata de un documento que está en su fase final y cuyo texto vigente puede leerse en este enlace.
- Una guía sobre evaluación de la fiabilidad de las apps. Este documento se encuentra en su segunda revisión y el texto actual se puede leer en este enlace. La previsión es que el texto definitivo se publique en 2017.

Seguro que hay muchas más, así que puedes dejar tus aportaciones en los comentarios. Ah, y felices fiestas para tod@s.

Nota: la viñeta inicial es de Erlich.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

La ética y los jefes



La ética... Siempre está ahí, es la base de nuestro día a día... Pero a veces, por un motivo u otro, la bordeamos o la olvidamos o incluso la pisoteamos. En ocasiones somos nosotros mismos los que damos el paso, pero hay otros momentos en los que la propia organización y sus líderes los que ponen obstáculos al comportamiento ético. Un reciente artículo en Harvard Business Review se plantea precisamente eso: ¿por qué las personas éticas a veces olvidan la ética en sus actos? ¿Qué deberían hacer las organizaciones mejor? Estas son sus cinco recomendaciones:

La primera es la falta de una cultura que permita que los trabajadores hablen, y además se les escuche. Es decir, si se observa una mala conducta es necesario que existan los cauces para que el trabajador pueda notificarlo y no se le perjudique por denunciarlo. Para ampliar algo más esta circunstancia, os dejamos con tres entradas: una sobre la libertad para hablar, otra sobre sordera institucional y finalmente una sobre humildad e infalibilidad.

Tal y como se observa en la National Business Ethics Survey (realizada a trabajadores estadounidenses), el 21% de los trabajadores que informaron acerca de malas conductas sufrió consecuencias negativas de algún tipo. Algo que nos recuerda a lo que aparece en el informe "Análisis de la cultura sobre seguridad del paciente en el ámbito hospitalario del Sistema Nacional de Salud Español" sobre el miedo a preguntar o cuestionar en voz alta:




La segunda es una de las más habituales: la excesiva presión para cumplir con los objetivos. Además podríamos unir un corolario: cumplir con objetivos que además son imposibles. Una mala mezcla, sin duda. Un buen ejemplo de las consecuencias negativas de esta presión aparece en esta noticia sobre algo muy habitual en el mundo sanitario: la presión para cumplir con la demora máxima para una consulta. En el ejemplo, se muestran los trucos y trampas que hicieron en un hospital de Phoenix para cumplir con un objetivo marcado desde arriba.

Seguimos con la tercera: objetivos contradictorios. Cuando la organización pide a una unidad el objetivo A y a otra unidad el B y ambos son contrarios (cumplir uno de ellos implica perjudicar el cumplimiento del otro), la sensación de injusticia y de desolación invade a los trabajadores. Y con motivo... Estas contradicciones acaban provocando episodios de injusticia organizacional, un concepto muy interesante.

Vamos a por la cuarta: la ética no forma parte de las conversaciones del día a día. Tal y como señalan en el propio artículo, los trabajadores reciben su "vacuna anual de ética" y poco más. El refuerzo por parte de los líderes y los mandos es esencial, pero no como una nueva prioridad en el desempeño diario, sino como una de las bases de nuestro trabajo.

La quinta es una constante siempre que hablamos de líderes: hay que ser un ejemplo. El comportamiento de los líderes y jefes y mandos es analizado con lupa y no se puede permitir que un líder tenga un comportamiento poco ético. 

En resumen, que los problemas de ética que tanto se critican en las organizaciones sanitarias, muchas veces son fruto de un mal comportamiento de la propia organización o de sus líderes. Así que antes de buscar culpables o de hacer campañas dirigidas al trabajador, quizás haya que revisar el plan estratégico, o como se comportan los directivos, o hacer auditorias internas o incluso cambiar los objetivos institucionales. Hay medidas que vienen de arriba y hunden la calidad y desmotivan al profesional, y detrás de todo esto, de la ética, la seguridad y la cultura, de la estrategia y de las auditorias, está el paciente. No lo olvidemos...

Como sugerencia final, el resumen de la iniciativa Freedom to Speak Up que pretende crear en el sistema sanitario inglés una cultura para que cualquiera pueda denunciar comportamientos inadecuados. 

jueves, 22 de diciembre de 2016

Escuchar con 3 orejas


Disponemos de varios medios para conocer la opinión y la experiencia del paciente en las organizaciones sanitarias como las encuestas (complejas y generalmente sesgadas por su periodicidad), reclamaciones a través de la unidad de atención al usuario o las conversaciones con los profesionales en la consulta, el pasillo o la propia habitación. Pero se nos escapan muchas cosas...

Sabemos que Internet no es la solución a todos los problemas, pero siempre es una ayuda y más cuando disponemos de webs de opinión colectiva estilo TripAdvisor que recogen esa experiencia del paciente sin filtros ni sesgos (con lo bueno y lo malo que ello implica). Un buen ejemplo es Yelp, una web de reseñas y recomendaciones que se centra en bares, restaurantes o espacios de ocio, pero que también habla de hospitales. Por ejemplo en Estados Unidos hay más de 42000 usuarios que cuentan su experiencia hospitalaria, y eso es algo a tener muy en cuenta.

En 2016, dos revistas tan prestigiosas como JAMA y Health Affairs reflexionan y analizan el poder de este tipo de webs de inteligencia colectiva y de opinión para conocer la experiencia del paciente. El arftículo de Health Affairs se titula "Yelp Reviews Of Hospital Care Can Supplement And Inform Traditional Surveys Of The Patient Experience Of Care" y se centra en tres elementos clave: (1) las opiniones de esta web pueden complementar y mejorar la información "oficial" recogida mediante encuestas y así ayudar a la toma de decisiones, (2) existe una importante correlación entre las opiniones de Yelp y las de las encuestas, (3) las opiniones de Yelp permiten conocer nuevas áreas de mejora que preocupan especialmente al paciente y que actualmente no estamos midiendo.

El artículo de JAMA es casi una declaraciones de intenciones del futuro inminente. Su título ya lo dice todo: "Learning by listening:; improving health care in the era of Yelp". Entre otras recomendaciones, los autores hablan de estas webs como complementos a los métodos tradicionales ya que se trata de una forma alternativa de dar voz a los pacientes. Y no solo las webs de opinión y rating, también los comentarios en Instagram, los vídeos de críticas o agradecimientos en Youtube, etc. Toda historia es útil, sea el canal que sea. En España solo nos falta dar el salto para que tenga tanta importancia una opinión vía reclamación escrita que un vídeo o una crítica en Yelp o en la web que sea. Cuando dejemos de estar a la defensiva, quizás todo sea diferente.

Los métodos tradicionales, muy burocráticos, son una fuente muy importante de información sobre la experiencia del paciente, pero cada vez más hay que promover la escucha activa (con respuesta por supuesto) en este tipo de webs de opinión. El mero hecho de ser canales informales facilita (para bien y para mal) la sinceridad del autor pero requiere de un proceso muy diferente de análisis, más centrado en historias que en datos, más en experiencias que en simples ratios. Si escuchamos al paciente solo para defendernos, seguramente nunca aprenderemos; si escuchamos para mejorar y actuar, podremos cambiar el futuro. 

Un ejemplo que nos encanta es la web Patient Opinion, una web independiente inglesa para recoger las experiencias del paciente. La diferencia con Yelp es que se trata de una web exclusivamente para opiniones sobre servcicios sanitarios, y además existe un compromiso con el NHS para que los directivos y responsables respondan las reclamaciones y comentarios (durante el último mes un 71% de las historias fueron comentadas por los profesionales).

martes, 20 de diciembre de 2016

Innovación en acción: ITEMAS



A los interesados en el mundo de la innovación sanitaria seguro que les suena el nombre de ITEMAS, la Plataforma de Innovación en Tecnologías Médicas y Sanitarias, cofinanciada con fondos FEDER y promovida por el Instituto de Salud Carlos III.

Una de las actividades de la plataforma ITEMAS es la generación y difusión de conocimiento asociado a la gestión de la innovación sanitaria en España. Y aunque han tardado un poco, han reaccionado a tiempo y ya ofrecen cinco interesantes guías en abierto para todos los profesionales interesados en la materia que se suman al resto de publicaciones que ya ofrecían.

Las guías son las siguientes:

1. "Marco legal aplicable a las actividades de innovación en el ámbito sanitario: situación actual y perspectivas de futuro". Enlace al documento en pdf.

2. "Manual de indicadores de innovación de la plataforma ITEMAS". Enlace al documento en pdf.

3. "Guía de implementación del sistema de gestión de la innovación en organizaciones sanitarias según la norma ISO 166002:2014". Enlace al documento PDF.

4. "Guía de buenas prácticas de gestión de la innovación". Enlace al documento PDF.

5. "Guía de buenas prácticas en compra pública innovadora". Enlace al documento PDF.

Para estar al día de toda su actividad, os recomendamos seguir su cuenta de twitter @itemas o su canal de Youtube.

domingo, 18 de diciembre de 2016

El resumen del hombre de papel



Mucho que contar esta semana,  y más tras un domingo sin resumen. Hemos intentado reunir nuestros enlaces favoritos de los últimos días, y este es el resultado. Gracias a todos por seguir ahí. Empezamos:

El próximo martes 20 de diciembre se celebra en Barcelona el evento solidario "eHealth al límite: personas conectadas por la vida". Tanto si compráis la entrada para asistir como si colaboráis con un donativo, todo el dinero recaudado se destinará a tres ONG's. Nosotros ya tenemos la nuestra.

La autonomía del paciente frente a las ideas absurdas o sin evidencia. Este debate es el protagonista de la historia que nos cuenta Vicente Baos en esta entrada. ¿Qué hacer cuando el paciente no quiere?

Menuda alegría cuando se asoman nuevos blogs al mundo de la blogosfera sanitaria. Iván Herrera ha decidido emular a Lovecraft y lanzarse a difundir lo que escribe, aunque la temática es muy diferente. Una entrada reciente que nos ha llamado mucho la atención es "¿Son las administraciones públicas un mal necesario en la innovación?" en la que reflexiona sobre el papel de las organizaciones públicas en el desarrollo de la innovación. 

Seguramente cuando hagamos un resumen del año (si lo hacemos), el big data será uno de los temas estrella. José Ramón Zárate se plantea en Diario Médico si estos macroproyectos tienen muchas notas y poca melodía y además enumera algunas iniciativas recientes. 

Esos dilemas de domingo... Creemos que la ética es la base de todo, pero incluso teniéndolo muy claro, las decisiones que tomamos en ocasiones no son precisamente éticas. En este artículo de Harvard Business Review se plantean el origen de estas actuaciones tan poco lógicas.

Los wearables no despegan del todo. Tenemos cientos de productos, algunos de ellos muy avanzados, pero 2016 acaba y por ahora no parece que los wearables vayan a cambiar nuestro futuro. En esta entrada de la web Mobihealthnews revisan la evolución de ventas y las posibilidades de este tipo de herramientas. 

Nos encanta cuando los proyectos saltan las fronteras. Hace ya un tiempo que el Hospital La Paz lanzó una campaña de concienciación sobre el uso de antibióticos basada en carteles con un estilo cómic muy vintage. Esta semana, en el blog Graphic Medicine han dedicado esta entrada a hablar de la campaña, incluyendo los mensajes utilizados y con un enlace a todos los carteles.

El tema del plagio no para... La última historia viene de Estados Unidos: un grupo de autores envía un artículo a la revista Annals of Internal Medicine, es rechazado por los revisores y a los pocos meses aparece publicado en otra revista. ¿Quien lo firma? Uno de los revisores de la primera revista. Para conocer la historia completa, os recomendamos leer este artículo de Medscape o el editorial que ha publicado Annals.

Twitter se ha convertido en una herramienta muy potente para realizar estudios epidemiológicos, pero algunos organismos públicos han dado un paso más. Así, la Food Standards Agency de Reino Unido ha pedido a los ciudadanos que tuiteen sus síntomas para así hacer un seguimiento del norovirus. Para conocer la historia completa y algunos ejemplos de la utilidad de twitter para estos temas, podéis leer este artículo de Salud Digital.

¿Realmente podemos conseguir que una organización sea líquida? ¿Os imagináis algo parecido en el entorno sanitario? Iñaki, uno de los creadores del Frigolean, ofrece seis consejos muy útiles para conseguirlo en su blog Sobrevivirrhhé.

Las competencias digitales son esenciales para los profesionales sanitarios, al menos en todo lo relativo a la gestión del conocimiento. Para estar al día y aprender un poco más, nos ha gustado mucho el material del taller que han impartido recientemente Marta Puig y Marina Rovira. Toda la información en el blog de Marta Puig. 

No es oro todo lo que reluce... En esta entrada anónima que publica el blog de Kevin MD, un médico residente cuenta sus problemas para aprender, para crecer profesionalmente y para evitar ser utilizado como mano de obra barata. 

¿Podemos hablar de equidad y telemedicina? ¿Sirve la tecnología para mejorar en la accesibilidad de los servicios sanitarios? En el blog de la revista Health Affairs analizan cual es la mejor receta para mejorar la equidad.

La comunicación es esencial en las organizaciones sanitarias, sin embargo ¿qué papel tiene un periodista en un hospital? ¿qué tareas debe asumir? En este artículo de PR Noticias nos cuentan algunas ideas y reflexiones que surgieron durante el II Encuentro de Responsables de Gabinetes de prensa de Hospitales.

Acabamos con un recordatorio: esta tarde/noche se celebra el tweetchat de la iniciativa #FFpaciente a las 20 horas, y seguro que vamos a aprender mucho. Y por supuesto, música para celebrar que llega el final del principio.

jueves, 15 de diciembre de 2016

Reputación, calidad y transparencia


Seguimos confiando en rankings con poca robustez para señalar con el dedo al hospital con mejor reputación de España (o el mejor hospital, como los titulares de muchas noticias). Ayer se publicó el Monitor de Reputación Sanitaria, editado por la empresa MERCO, y basado en el análisis de 56 indicadores y en la opinión de más de 1000 expertos (opinión suministrada de forma libre a través de una encuesta online con el sesgo que conlleva). Por cierto, este informe es un viejo amigo de saludconcosas ya que en 2014 publicamos esta entrada al respecto.

El objetivo del ranking es la reputación de hospitales y servicios clínicos pero los medios confunden rápidamente reputación con calidad, como muestran estos dos ejemplos de Redacción Médica y Diario de Sevilla. Es muy arriesgado decir que un centro es el "mejor hospital" de España, y más cuando apenas se conoce el rigor del informe que ofrece ese dato.

Laura G. Ibañes lo describe muy bien en esta noticia de Diario Médico para entender que no siempre la reputación y la calidad van de la mano: 
"Y la primera lección que da el informe es clara: el ránking de reputación y el de resultados de calidad y gestión clínica no son coincidentes. Y al respecto, el presidente de la OMC, Juan José Rodríguez Sendín, ha defendido con firmeza que no tienen por qué ser iguales: se pueden tener unos resultados objetivos y profesionales técnicamente perfectos pero que humanamente sean un desastre. Y lo que queremos medir aquí es la reputación, que es más que un resultado objetivo, implica una percepción y no nos olvidemos que las percepciones tienen su valor, son capaces hasta de curar."

Sería muy sencillo realizar un ranking parecido pero más centrado en los indicadores si el sistema nacional de salud contara con un banco de datos e indicadores de todos los hospitales públicos y privados, elaborados con una metodología homogénea y suministrados a tiempo por todos los centros. Una especie de Hospital Compare, o de Digital NHS, o incluso con ejemplos más cercanos como el Observatorio de resultados de Madrid o la Central de Resultados de Cataluña. Seguro que en pocos meses tenemos por fin esa base de datos en marcha, y es pública y transparente y gratuita. 

Por cierto, y para entender la diferencia entre reputación y calidad, nada como ver este ejemplo made in USA. Medicare decidió otorgar una clasificación por estrellas (de 1 a 5) en base a una serie de indicadores públicos para informar al ciudadano de la calidad de cada hospital. Curiosamente, los hospitales que aparecen en el ranking de mejores hospitales USA (editado por US News) no tienen el mayor número de estrellas según los indicadores de Medicare.

Hay una experiencia previa muy conocida de comparación de hospitales que se llama TOP20 (centrada solo en indicadores, sin encuesta de reputación y opinión). En 2001 Salvador Peiró publicó este acertado análisis con las ventajas e inconvenientes de este tipo de análisis. 

martes, 13 de diciembre de 2016

PubPeer y la transparencia de la ciencia


La revisión por pares (peer review) implica que una serie de expertos anónimos, elegidos por el comité de redacción de una revista, comenta y evalúa un artículo que se pretende publicar en una revista científica. Hasta aquí nada raro, o quizás sí. Para evitar la habitual crítica de falta de transparencia a este proceso, algunas revistas publican el historial de revisiones y los comentarios que han hecho los revisores, pero no es lo habitual. 

En el caso de algunas revistas como BMC Health Services Research o el propio British Medical Journal (BMJ) se realiza un proceso llamado "Open peer review" en el que los comentarios y revisiones se publican de forma completa y con el nombre del revisor. Pero esto todavía no es habitual. Por eso, las webs como PubPeer son casi imprescindibles. 

PubPeer es una web muy sencilla: su objetivo es comentar de forma anónima artículos que ya han aparecido publicados en revistas científicas. Lo explica muy bien esta entrada del blog Cuadernillo Sanitario. Lógicamente cuando la inteligencia colectiva se pone en marcha, a veces salen a la luz algunas zonas oscuras del proceso investigador, como ocurrió en marzo de 2016 con una investigadora del CNIC que fue despedida de forma fulminante. Y todo por los comentarios de PubPeer.

Otro ejemplo, muy comentado en los últimos años, es el de Fazlul Sarkar, un investigador de la Wayne State University, con una gran producción científica, que denunció a PubPeer por haber perdido un empleo debido a los comentarios anónimos en sus artículos. Además, en la demanda solicitaba conocer los nombres reales (o sus IP's) de los comentaristas anónimos.



El tiempo pasa y la ciencia, la justicia y la transparencia parece que ponen a todos en su sitio. Hasta la fecha, 18 de sus publicaciones han sido retiradas por los editores tras conocer los comentarios de PubPeer. Un análisis de algunas de estas retiradas ha sido publicado en el blog Retraction Watch que además ha colocado a este investigador en su cuadro de honor. Pero no solo eso, ya que un reciente informe de su universidad recomienda la retirada de un total de 40 artículos y 10 correcciones por mala conducta en sus investigaciones. Y como colofón, la justicia ha decidido no autorizar a la identificación de los comentaristas anónimos por parte de PubPeer ya que su anonimato está protegido (al menos en la legislación estadounidense).

En resumen: en todas partes cuecen habas, y en el mundo de la investigación de élite también. Pero no solo eso, ya que algunas cuestiones como la eficacia del open peer review, el problema de los predatory journal, la tiranía del factor de impacto y las exigencias de las agencias como la ANECA (no os perdáis este artículo de El Confidencial) ponen de manifiesto algunas grietas. PubPeer no va a solucionar estos problemas, pero en ocasiones viene bien que los expertos "no habituales" puedan dar su opinión en sus áreas de conocimiento. Y sacar la ciencia a tomar el aire siempre viene bien.

viernes, 9 de diciembre de 2016

Lo del impuesto de las bebidas azucaradas en 10 puntos


¿Es posible mejorar la salud a base de impuestos? El Gobierno de España, siguiendo las directrices de la OMS, se ha puesto las pilas y está preparando una reforma fiscal que incluirá un impuesto para las bebidas azucaradas como ya hacen en otros países. ¿Funcionan este tipo de impuestos? ¿Qué puede ocurrir?

Tras leer atentamente las noticias, artículos y algunas revisiones, puede ser interesante y didáctico resumir este tema en un decálogo (que siempre queda bien). Vamos allá:

1. Los impuestos sobre bebidas azucaradas deben ser una herramienta de una política macro de cambio de hábitos, junto a medidas en colegios, subsidios para compra de fruta y verdura, campañas informativas (poco efectivas pero necesarias), estrategias publicitarias y de nudging (sobre este tema, estas tres referencias son muy interesantes), etc. Esto nunca podemos olvidarlo: el impuesto sin más no consigue mucho, y además suele verse como una medida recaudatoria sin más (con una oposición social muy elevada).

2. Por supuesto, hay evidencia contra este tipo de impuestos, como este artículo de Winkler, o este de Fletcher que señala que el efecto real sobre la obesidad es muy bajo (aunque como cuentan en este artículo, si bien no hubo pérdida de peso tras una reducción del consumo de estas bebidas, si hubo mejoras en otros parámetros como el colesterol, mejora en presión arterial o en los triglicéridos). Cada país es diferente y el efecto de la medida impositiva, como hemos comentado al principio, depende de que se acompañe de otras medidas educativas, de marketing y de subsidio a otros artículos. Evaluar el impuesto sin tener en cuenta el resto de medidas de estas políticas, es un sesgo a evitar. Y por cierto, la realidad muchas veces supera la evidencia y puede que, como ocurrió en Dinamarca con el impuesto a las grasas, la medida no funcione (allí decidieron dar marcha atrás).

3. Mucho ojo con los productos sustitutivos. Una vez se incremente el precio de las bebidas azucaradas y si dejamos de consumirlas, ¿qué compraremos? ¿hay alternativas saludables? Una de las esperanzas es que la propia industria fabricante de estas bebidas desarrolle bebidas más saludables y a un precio inferior (ya lo estamos viendo: Zero será líder de ventas). Es esencial hacer un seguimiento de esa sustitución de productos para evitar que el impuesto fracase. Quizás también haya que volver a recordar que el agua es la alternativa más sana y más barata...

4. Este tipo de medidas suele afectar en mayor medida a los sectores de renta más baja, ya que son los que (en teoría) más van a sustituir estas bebidas una vez suba su precio y los que más las consumen. Deben existir alternativas saludables a precios asequibles (quizás sea una buena idea utilizar la recaudación del impuesto para mejorar algunos precios). Para saber algo más de este punto, os recomendamos este artículo de Javier Padilla en eldiario.es

5. En el diseño del impuesto hay que ir con cuidado ya que puede suceder que ese coste añadido lo asuma el fabricante o vendedor y no se refleje en el precio final. Hay mucho dinero en juego... Además la industria sabe jugar muy bien sus cartas: promociones, descuentos, precio menor si compras grandes cantidades (comparar el precio de una lata y una botella de 2 litros es un ejemplo sencillo), etc. 

5. Un argumento a tener muy en cuenta es el que critica el comportamiento paternalista del Estado: si la gente sabe que las bebidas azucaradas son malas para la salud, ¿quien es el Estado para "manipular al ciudadano"? No debemos olvidar, como dicen en este artículo publicado en la Revista Española de Salud Pública, que "ni es fácil adelgazar ni puede culparse al obeso de su condición, dados los determinantes sociales, genéticos y de entorno de su estilo de vida".

6. Algunos países han puesto en marcha este tipo de medidas y han funcionado razonablemente bien. En esta revisión se observó que hubo un descenso en el consumo e incluso una mejora en los datos de sobrepeso y obesidad. En este post del blog de The Lancet comparan los cambios en el consumo per capita de México una vez puesta en marcha la medida impositiva:


8. Algunos artículos dudan de la efectividad de este tipo de medidas, como en El Confidencial. Además del argumento antipaternalista, se pone sobre la mesa la posibilidad de que surjan mercados alternativos pero no creemos que las bebidas azucaradas acaben siendo un producto de contrabando, como ocurre con alcohol y tabaco. Otro elemento para no olvidar es la diferente elasticidad entre tabaco y las bebidas azucaradas: si sube el precio del tabaco, hay muchas personas que prefieren reducir el consumo de otros productos y seguir fumando; pero la evidencia muestra que esto no pasa con las bebidas azucaradas.

9. Hay voces que piden ser más estrictos con los fabricantes y directamente limitar o reducir el porcentaje de azúcar añadido en los productos procesados. Un buen ejemplo es la OCU, que pide acompañar esta medida con otras de control de la publicidad. Juan Revenga, en este artículo que publica El Comidista, se pregunta si sería posible una política global que no se centre exclusivamente en las bebidas azucaradas. 

10. Y acabamos con los intereses económicos, los lobbies del azúcar y las grandes empresas que venden estos productos. No se puede permitir que los fabricantes de estas bebidas participen en congresos sanitarios o financien actividades de sociedades científicas o asociaciones de pacientes (con ver este reciente listado de aportaciones de Coca Cola es suficiente, aunque este artículo de JAMA Internal Medicine hace algo de historia y nos demuestra que no es algo nuevo). ¿Lavado de cara? ¿Campañas de marketing asociando su imagen a la de profesionales sanitarios? Quizás por eso esta industria es una experta en campañas de responsabilidad social corporativa, y se rodea de famosos o colabora en campañas ecologistas, sociales o solidarias. Akerloff y Shiller son muy directos en su libro La economía de la manipulación: el marketing sabe aprovecharse de nuestra estupidez.

En resumen, políticas globales y a largo plazo, con medidas que inviten a consumir productos alternativos más saludables y más baratos, unir ciencia y activismo y crear un entorno social que avale este cambio de hábitos alimenticios, y por supuesto, evaluar si la medida funciona o no. Y si queréis leer algo más, además de los enlaces del texto, os recomendamos este artículo de Guillem López Casasnovas ("¿Cambia la fiscalidad los estilos de vida? Impuestos para luchar contra la obesidad"). 

Acabamos con este vídeo de solo 5 minutos en el que José María López Nicolás nos dice que "estamos jodidos". No os lo perdáis porque es el complemento perfecto a esta entrada.